miércoles, 16 de julio de 2008

Cracovia, la niña bonita de Polonia

Todo el mundo dice (no sé cuántos de ellos con conocimiento de causa y cuántos de oídas) que Cracovia es la ciudad más bonita de Polonia. De hecho, antes de viajar a ese país, llegó incluso a mis oídos que era la única ciudad bonita del país.

Sinceramente, después de haber visitado Varsovia, no estoy de acuerdo con estas afirmaciones. Es cierto que Cracovia puede resultar algo más bonita y es indiscutible que el hecho de que la mayoría de su casco antiguo sea original y no se haya reconstruido a mediados del siglo XX le da mayor valor. No obstante, eso no quita para que Varsovia también tenga sus zonas buenas y, sobre todo, pueda despertar mayor interés en el visitante curioso.

Pero bueno, como ya he dicho, Cracovia tiene un casco antiguo precioso en el que se puede llegar de una punta a la otra en apenas 10 minutos a buen paso. Es una ciudad altamente recomendable y bien preparada para el visitante. Eso sí, sin llegar a ser la típica ciudad turística insoportable.

Como no tengo ni el tiempo ni las ganas (al igual que probablemente los tengas tú, lector) voy a dejar de hablar y simplemente voy a compartir unas fotos. Y para los impacientes decir que este será el penúltimo post sobre ese desconocido país del este y en adelante recuperaré el tono generalmente absurdo del blog.





martes, 15 de julio de 2008

Polonia, crisol de religiones

Uno de los múltiples detalles que a un españolito de a pie le puede llamar la atención en Polonia es la amalgama de religiones que convive en sus ciudades.

Polonia es mayoritariamente católica, algo fácilmente detectlable en cuanto al número de iglesias. De hecho es tal su acumulación que en Cracovia, por poner un ejemplo, hay una plaza en la que se pueden encontrar hasta tres, dos de ellas muro con muro y una tercera enfrente. Así mismo la omnipresente figura de Juan Pablo II lo deja bastante claro.






No obstante eso no impide que también haya una importante herencia judía que, desde los años ochenta, se está reactivando a marchas forzadas.



Y por último tampoco hay que olvidar que la Iglesia ortodoxa tiene cierto peso específico en el país.



Es por ello que, mientras se camina por varsovia y Cracovia, se pueden obervar monumentos de cualquiera de las tres religiones conviviendo en armonía. Algo más que meritorio en un país con esta historia.

jueves, 10 de julio de 2008

Auswitch, la vergüenza de la raza humana

Desde mi punto de vista una visita absolutamente imprescindible. SIn lugar a dudas uno de esos lugares en el mundo que, por únicos, son necesarios.


Puede resultar duro, pero es algo que hay que hacer si se viaja a Polonia. Visitar Auswitch, en la medida de lo posible con un guía autóctono, te hace sentir y entender cosas que hasta ese momento veías solo superficialmente.


Es algo tan impresionante que ni siquiera tiene sentido que intente explicarlo en palabras. Uno lo ha estudiado, ha leído sobre ello y lo ha visto en numerosas películas, pero no es hasta que te encuentras paseando por sus caminos de tierra flanqueados por barracones que te das cuenta de lo que supone.


Simplemente comentaré una de las múltiples anécdotas que a uno le explican allí. Hay pruebas de que los países aliados recibieron en varias ocasiones completos informes de la resistencia existente dentro del campo de concentración. Esos informes dejaban bien claro el número de reclusos de los campos, lo que allí sucedía y los millones de personas que se estaban exterminando. Del mismo modo se les explicaba los cientos de miles de vidas que la destrucción de las cámaras de gas y su consecuente reconstrucción podría suponer. Para ello daban las coordinadas exactas de esas cámaras de gas y suplicaban que fueran bombardeadas. La respuesta de los Gobiernos aliados fue siempre que la mejor forma de ayudar a esa gente era acabar la guerra cuanto antes y que para ello no podían alejar a los bombarderos del frente y mandarlos hasta el centro de Polonia. Al mismo tiempo, durante los años de existencia de Auswitch, la fábrica de armas que se encontraba a tan solo unos kilómetros del campo, fue bombardeada por los aliados en 7 ocasiones.


Valga esto como ejemplo del por qué del título de este post. No fue tan solo la locura de un hombre, la cobardía de sus subordinados o la dudosa ingenuidad de sus compatriotas lo que permitió que esto sucediera. Toda la raza humana debe sentirse responsable y avergonzada por lo que sucedió.


Y ahora, simplemente, compartir algunas de las fotos que sacamos en el campo de concentración. No colgaré las pocas fotos que tenemos del interior de los barracones que funcionaban como museo ya que, además de que en teoría no estaba permitido hacerlas (a decir verdad, tampoco es que dieran muchas ganas) es algo que hay que ver en persona. Cualquier otra cosa no sirve.







miércoles, 9 de julio de 2008

Los judíos en Varsovia

Como ya mencioné ayer el número de judíos polacos exterminados por el nazismo fue brutal. Obviamente, al ser Varsovia la capital del país, acumulaba a un gran número de ellos. Los alemanes, según cifras oficiales, consiguieron acabar aproximadamente con el 90% de los judíos de la ciudad.

Todo el mundo, especialmente después de la obra maestra de Polanski, conoce la historia del gueto de Varsovia. No obstante no puedo evitar dar algunos datos al respecto.

En 1940 nacía oficialmente el gueto de Varsovia con el levantamiento de un muro de ladrillo que cercaba una pequeña zona de la ciudad. Para ser más concretos en cuanto a su tamaño la zona aislada tenía una extensión aproximada del 2,5% del total de la ciudad. En cuanto a la gente confinada allí en un principio se sabe que fueron unos 380.000 judíos de la ciudad. Para hacerse a la idea del hacinamiento correspondiente vale comparar el porcentaje de superficie antes mencionado con este otro: esa gente suponía aproximadamente el 30% de la población de la capital. Sí, eso es, metieron en un 2,5% de Varsovia al 30% de sus habitantes.

No obstante, por si eso no fuera suficiente, en los meses siguientes fueron llegando judíos de todas las pequeñas localidades de los alrededores. ¿El resultado? Pronto se llegaron a superar los 400.000 habitantes en el geto. Tres años después, poco antes de su desmantelamiento, esa cifra había bajado hasta 50.000. La razones son varias, pero todas ellas fáciles de imaginar. El hacinamiento, agravado por la falta de higiene y la malnutrición, convirtió la zona en un foco de enfermedades que se cobraban varias vidas a diario. No obstante los campos de concentración y los fusilamientos masivos acabaron con la mayor parte de su población. Así mismo, no hay que olvidar el famoso levantamiento del gueto de Varsovia, que también supuso la muerte para miles de judíos que, por lo menos, tuvieron la oportunidad de morir luchando.

No tengo intención de dejarme llevar y, como en los últimos días, seguir escribiendo compulsivamente. Así que, quien esté interesado en documentarse más sobre el tema (vale la pena) que consulte alguna de las múltiples páginas web que hablan del tema. Yo, por mi parte, me limitaré a compartir algunas de las fotos que dan fe de todo lo ocurrido en la ciudad con respecto a este tema.

1) Uno de los dos fragmentos que quedan del muro del gueto. En serio, toda una experiencia estar frente a algo así. Lo más increíble, están en el patio interior de un bloque de viviendas del centro. Como si fueran unos muros viejos cualesquiera.

2/3) El gigantesco e inquietante cementerio judío de Varsovia. En la segunda foto se pueden apreciar los disparos sobre las lápidas.

4) Fragmento de un monumento expuesto en el cementerio judío. Sin comentarios.

5) Monumento al Doctor Janusz Korczak. Responsable de un orfanato de la ciudad cuidó de los 200 niños huérfanos hasta que los alemanes se los llevaron. El se negó a abandonarles y acabó siendo asesinado con todos ellos en la cámara de gas del campo de concentración de Treblinka.

6) Monumento a los héroes del levantamiento del gueto de Varsovia. Como anécdota destacar que fue construido en 1944 con un material especial importado de Suecia por los alemanes para construir un monumento como homenaje a la victoria del III Reich. Por suerte llegó lo suficientemente tarde como para tener otro fin.

7) Brazalete que los judíos estaban obligados a utilizar en el gueto (auténtico).


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