miércoles, 5 de enero de 2011
Clasificación cinematográfica de mi 2010
The reader
Persépolis
WALL-E
Pequeña Miss Sunshine
Poderos Afrodita
7 - Buena (Vale la pena verla)
El arco
Sherlock Holmes
La duda
Alicia en el país de las maravillas
Aliento
Origen
Los mundos de Coraline
Pagafantas
Mi vecino Totoro
El imaginario del Doctor Parnassus
Shutter Island
6 - Interesante (Para pasar el rato)
El luchador
Cuestión de honor
Un tipo serio
La intérprete
Marty
Nueva York para principiantes
Masques
Campanadas a media noche
An education
Paranormal Activity
Arrástrame al infierno
Enemigos públicos
El soplón
Bienvenidos al Norte
Planet 51
Mr. Magorium y su tienda mágica
¡Me ha caido el muerto! (Ghost Town)
Lo sustitutos
Dame 10 razones
Amarcord
Los crímenes de Oxford
Slumdog millonaire
5 - Pasable (Si no hay otra cosa que ver…)
Llamada a un asesino
Elizabeth: La edad de oro
Identidad
¡Que te calles!
Un hombre soltero
Asalto al tren Pelham 123
Matrimonio original
La cinta blanca
La última casa a la izquierda
4 - Floja (Mejor no verla)
Dog soldiers
The International: dinero en la sombra
Caballero sin espada
Underworld: La rebelión de los licántropos
Dream
Mr. Deeds
3 - Mala (Muy prescindible)
Di que sí
Resacón en Las Vegas
Ejecutiva en apuros
Una conejita en el campus
2 - Muy mala (Ofensiva)
La dama del lago
Año uno
Cuerpos de seguridad
viernes, 24 de diciembre de 2010
PELÍCULAS NAVIDEÑAS
No obstante, aunque esta historia es el tema principal o al menos la inspiración para algo así como el 75% de las películas navideñas, aún hay kilómetros y kilómetros de negativo que se han basado en otros temas. ¿El plan B favorito para recrear estas fiestas en celuloide? Sus icónicos personajes, normalmente pasados por el tamiz norteamericano. Ellos ponen el dinero, ellos hacen las películas, así que, ellos mandan.
Probablemente, como fan enardecido de los Reyes magos, no soy objetivo, pero me cuesta decidir una película sobre Papá Noel que merezca la pena destacar. Personalmente, cuando pienso en la versión comercialmente prostituida de San Nicolás, solo me vienen a la cabeza insoportables telefilms. Probablemente Bad Santa sea lo poco que salvaría de todo lo que se ha filmado con Santa Claus de por medio.
Los colegas de Santa han corrido una suerte dispar en sus versiones cinematográficas. Mientras que los inquietantes elfos han sido normalmente coherentes en la calidad de sus historias con su ridícula apariencia (véase Elf), el reno Rudolph ha disfrutado de unas adaptaciones mucho más agradables, desde que allá por los 40 apareciera por primera vez en los cines en forma de dibujos animados. Probablemente, la película más famosa sobre este cuadrúpedo radioactivo, sea uno de los primeros largometrajes en stop-motion de la historia: Rudolph, the Red-Nosed Reindeer (1964).
La técnica del stop-motion, por cierto, parece llevarse especialmente bien con esta temática, ya que gracias a ella existe esa obra de arte Pesadilla antes de Navidad. Sí, esa genialidad dirigida por Henry Selick, el hombre que tendrá que vivir toda su vida con el hecho de que su obra maestro se estrenara en las salas de todo el mundo con el título: Tim Burton’s The nightmare before Christmas. Frustrante, ¿no?
De vuelta a la banda de Papá Noel, hay un personaje más que ha aparecido en varias películas a lo largo de muchas décadas, protagonizando algunas de ellas. Personalmente, tengo que admitir que me despierta bastante más simpatía e interés que el señor mayor con barba y chándal rojo. Pero claro, ¿a quién no le gustan los tipos malos? Sí, estoy hablando de la némesis de Santa, el Grinch. De entre todas sus apariciones en pantalla me gustaría mencionar la relativamente decepcionante, pero aún así entretenida, El Grinch ¿Qué pasa? Tal vez algunos sigamos sintiendo debilidad por Jim Carrey. Y por Bill Murray. Qué demonios, incluso por la rana Gustavo. ¿Mickey Mouse? Eso ya no, ¿por quién me tomas?
¿Hay algo más allá de Cuento de Navidad, Papá Noel y sus amigos? Por suerte sí que lo hay, y en general nos ha dejado algunas películas mucho mejores, o al menos más entretenidas, que las mencionadas hasta el momento. Aquí están unos pocos ejemplos:
Gremlins. ¿A alguien se le ocurre un tema navideño más entretenido que juntar a un montón de psicópatas monstruillos verdes correteando por un pequeño pueblo Americano mientras siembran la destrucción y la muerte de la manera más gamberra posible?
Las dos primeras entregas de la saga La jungla de cristal. Veamos el comienzo de sus sinopsis. La Jungla de cristal: Nochebuena, un grupo de terroristas toma un edificio de oficinas lleno de rehenes. John McClane se encuentra allí, en la fiesta del trabajo de su novia. La Jungla de cristal 2: Nochebuena, un grupo de terroristas toma un aeropuerto lleno de rehenes. John McClane se encuentra allí, esperando la llegada del vuelo de su novia. John McClane, el tipo con el que no quieres pasar nunca una Nochebuena.
Love Actually. La Navidad es un contexto estupendo para desarrollar una comedia romántica. Además, si eres un director competente y consigues compensar la inevitable presencia de Hugh Grant con actores de la talla de Liam Neeson, Emma Thompson o Alan Rickman, tal vez consigas una película que encante a las novias y guste a los novios (aunque estos probablemenete no lo reconozcan).
Solo en casa y Solo en casa 2. Sólo dos preguntas. ¿Quién pensó que una segunda parte era necesaria? Y, sobre todo, ¿en qué demonios estaba pensando Joe Pesci?
La Navidad de Charlie Brown. Si estás buscando una Buena película de dibujos sobre la Navidad, Carlitos, Snoopy y Linus no te decepcionarán. Un poco infantil y rozando lo ñoño, pero qué demonios, estamos hablando de dibujos y Navidad. Hay que dejarse llevar un poco por el espíritu navideño.
¡Socorro, ya es Navidad! Inevitable en esta lista, aunque no precisamente destacable por su calidad. Chevy Chase, este tipo fue una estrella en Hollywood durante más de una década. Difícil de explicar.
Y, finalmente, no podemos olvidarnos del clásico de los clásicos. Esa película emitida tantas veces que, si no la has visto, probablemente no seas un ser humano. Qué bello es vivir, o cómo conseguir que todo el mundo odie una película que debería ser considerada como una gran obra gracias a la tortura de la repetición infinita.
Nota: Me abstengo de hablar sobre las películas bíblicas y “las de romanos”. Para eso necesitaría otro artículo entero.
Cita del mes:
Frank Cross: Quiero que se le vean los pezones.
Censor Lady: Pero este es un programa navideño.
Frank Cross: Bueno, estoy seguro de que Charles Dickens también hubiera querido verle los pezones.
Los fantasmas atacan al jefe (1988)
Recomendación del mes:
Pesadilla antes de Navidad. Henry Selick, 1993.
sábado, 11 de septiembre de 2010
PELÍCULAS DE VERANO
Cuando decidí escribir un artículo desde este segundo punto de vista, pensé que iba a resultar sencillo. Ahora, después de sentarme frente a la pantalla en blanco, me arrepiento de haberlo hecho. ¿Por qué? Bueno, os aseguro que hay menos películas de las que pensaba relacionados con este tema.
Tras un gran ejercicio de memoria, he conseguido reunir una lista de diecisiete títulos y, echándoles un vistazo, hay una serie de ideas que me vienen a la cabeza:
1- Parece que el concepto “películas sobre el verano” está estrechamente relacionado con otro fenómeno que yo vendría a denominar “películas malas”. Lo sé, suena un poco duro, pero analizad estas obras maestras y tratad de convencerme de que estoy equivocado: Dirty Dancing, Jóvenes desorientados (sí, resulta que ese es el título español de Dazed and confused), American Pie 2 y 4 (por cierto, ¿sabíais que acaban de terminar el rodaje de American Pie 8? ¡Vamos, corre al videoclub!), Los incorregibles albóndigas (y secuelas)…
2- Obviamente, los campamentos de verano son un tema recurrente al hablar de películas de verano. A las ya mencionadas American Pie 4 y Los incorregibles albóndigas, hay que añadir por supuesto la saga Viernes 13. Esta obra de culto es el estandarte de las películas de terror sobre vacaciones de verano adolescentes. Sabéis de lo que hablo. Un grupo de atractivos mozos y mozas sobrehormonados deciden pasar sus vacaciones en un remoto lugar en el que poder beber mucha cerveza e intentar perder su dudosa virginidad hasta que un asesino en serie se demuestra como el mejor método anticonceptivo.
3- Las películas sobre el verano son un perfecto trampolín para jóvenes futuras estrellas. ¿Queréis algunos nombres?
• Los incorregibles albóndigas: Bill Murray
• Viernes 13: Kevin Bacon
• Cuenta conmigo: River Phoenix and Kiefer Sutherland
• Jóvenes desorientados: Ben Affleck and Milla Jovovich
• Dirty Dancing: Patrick Sayze.
• Faldas revoltosas: Matt Dillon
• Grease: John Travolta
Incluso si eres un joven y prometedor director de cine, un taquillazo veraniego en el que la acción también suceda en época estival puede ser el primer escalón hacia la gloria. Seguro que alguno de vosotros ya sabe a quién me estoy refiriendo. En efecto, Steven Spielberg y su primer gran éxito, Tiburón.
4- Si quieres presentar una empalagosa historia de amor, solamente soportable por adolescentes, y que marque a una generación, el verano es tu época: Grease, Dirty Dancing, Mi chica…
5- Por alguna razón desconocida, probablemente achacable a las altas temperaturas, el verano es también el momento ideal para las infidelidades en pantalla. Curiosamente, este tema suele dar pie a historias bastante mejores que los empalagosos romances estivales del punto anterior. ¿Ejemplos?: El graduado, Verano del 42, La tentación vive arriba…
6- La década de los ochenta y sus alrededores son, sin lugar a duda, los años dorados de las películas veraniegas: Los incorregibles albóndigas (1979), Viernes 13 (1980), Cuenta conmigo (1986), Dirty Dancing (1987), Mi chica (1991)… En efecto, la moda no fue la única víctima de los crueles años ochenta.
7- Si uno quiere ver una buena película cuya acción transcurra durante el verano, simplemente hay que intentarlo con un buen director. Hay nombres que nunca fallan:
• Billy Wilder: La tentación vive arriba y ¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre?
• Alfred Hitchcock: La ventana indiscreta
• Takeshi Kitano: El verano de Kikujiro
Y una vez dicho todo esto, os dejo con las sabias palabras de John Travolta y Olivia Newton John, que no me atrevo a traducir por miedo a que parte de su contenido se pierda durante el proceso: “Summer days driftin' away to uh-oh those summer nights. Summer fling, don't mean a thing, but uh-oh those summer nights”
Cita del mes: ¿Sabe lo que hago cuando hace tanto calor? Guardo mi ropa interior en el congelador.” (Marilyn Monroe, La tentación vive arriba.)
Recomendación del mes: El verano de Kikujiro. Takeshi Kitano, 1999.
lunes, 19 de julio de 2010
El fútbol en el cine
Ahora que el Mundial ha terminado con el resultado que todos esperábamos (¿no?), es un buen momento para hablar sobre la relación entre el fútbol y el cine a lo largo de su historia.
Antes de nada hay que comentar que éste sea probablemente el deporte menos representado en el séptimo arte. Por supuesto estoy hablando de los deportes mayoritarios, obviamente hay menos películas sobre curling o sobre petanca, sin duda temas por explotar en la gran pantalla. Pero, ¿cuál es el motivo de esta escasez? Bueno, principalmente se debe a que el soccer fue durante muchos años un deporte menospreciado en los Estados Unidos. Incluso hoy en día, después de haberles regalado la organización de un Mundial en los noventa, todavía es considerado un deporte minoritario o, como ellos dicen, un casual sport. Es por ello que cuando uno piensa en el deporte en el cine no pueda evitar pensar en decenas de títulos relacionados con el fútbol americano, el baloncesto o el boxeo. Incluso para un español resultará más fácil recordar tres películas en las que aparezca el baseball antes que el fútbol.
Está claro que hay que alejarse de Hollywood y pensar en el viejo continente si uno quiere hablar sobre este tema. Más concretamente lo más recomendable es pensar en los oficialmente reconocidos como padres del fútbol. El Reino Unido ocupa el número uno en el ranking de productores de cine futbolístico. De hecho, como no podía ser de otra manera, el primer largometraje sobre el tema del que uno puede encontrar información es inglés. Se tituló “The Great Game” y fue rodada en Londres allá por mil novecientos treinta. Siendo sincero he de admitir que no he tenido la oportunidad de verlo, así que no puedo opinar al respecto. Lo que sí puedo hacer es resumir el argumento que he encontrado en varias páginas de internet. Un buen chico, joven y decente, juega en un pequeño equipo. Sorprendentemente el equipo comienza a ganar todos los partidos gracias, como no, a la aportación del muchacho, que con esfuerzo consigue ganarse al público y al entrenador a pesar de su corta edad. Desafortunadamente también se gana a la hija del presidente del club, con la que empieza una relación mal vista por la familia de la joven. Este contratiempo le saca de las alineaciones pero, cuando en el último partido el equipo se está jugando el campeonato, el entrenador no tiene más remedio que recurrir a él. ¿Alguien adivina quién marca el gol de la victoria? Ah, por supuesto algunos jugadores famosos de la época realizaron cameos para la cinta.
Me atrevería a decir que, quitando o añadiendo un par de detalles, acabo de exponer el argumento de cualquier película de fútbol (y de deporte) de los últimos ochenta años. Sólo algunos matices hacen diferente una producción de otra, pero el espíritu de superación, las injusticia que se convierte en justicia, la deportividad y la victoria in extremis son imprescindibles. Da igual que estemos hablando de una comedia (“Mean Machine”, “Quiero ser como Beckham” o “Días de fútbol”), un drama (“Camino a la gloria”), una biografía (“The damned United”), una falsa biografía (la trilogía Goal!), un thriller (“The Arsenal stadium mistery”) o incluso una de artes marciales (“Shaolin Soccer”, poco recomendable). Cualquiera que sea el género hay una cosa que el guionista y el director nunca deben olvidar cuando se proponer crear una película sobre fútbol. Tienen entre manos una obra que debe ser épica y, en ella, el héroe (o héroes) debe siempre ganar en el último instante y tras mucho sufrimiento a la panda de desgraciados más odiosa que sean capaces de crear (¿verdad que suena parecido a la final del Mundial?)
No obstante, hablando del fútbol en el cine, hay un título que destaca sobre todos los demás. O al menos esa es mi (poco) humilde opinión. Estoy hablando de una cinta que no se encuadra en ninguno de los géneros anteriormente mencionados, sino en el de cine bélico. Sí, estoy hablando de “Evasión o victoria”, dirigida en mil novecientos ochenta y uno por el brillante John Huston y protagonizada por una estimulante mezcal de grandes actores (Max Von Sydow o Michael Cane), aún más grandes futbolistas (Pelé, Bobby Moore o Ardiles) y… bueno… Sylvester Stallone.
La historia de estos prisioneros aliados de la Segunda Guerra Mundial que deben elegir entre la victoria o la libertad en un partido contra los alemanes en el Paris ocupado, demuestra lo sencillo que puede resultar emocionar a la audiencia combinando injusticia y deporte. Lo que bastantes personas no saben es que esta versión es un remake (muy libre) de una cinta húngara de los años sesenta inspirada en hechos reales. Por desgracia los hechos fueron bastante más tristes que la versión de celuloide. Durante la ocupación Nazi de Ucrania, un equipo formado por exjugadores del poderoso Dinamo de Kiev fueron obligados a jugar una serie de partidos contra diversos equipos alemanes. A pesar de las posibles consecuencias los jugadores vencieron todos y cada uno de los encuentros, ignorando advertencias y amenazas. Todos ellos fueron enviados a los campos de concentración, donde la mayoría murieron, algunos de ellos víctimas de los maltratos sufridos tras el último partido. Para quien quiera recordar el clímax de la película, o para quien no la haya visto pero no le molesten los spoilers (de finales previsibles), aquí están los últimos minutos del partido.
Finalmente, antes de terminar éste artículo, no quiero olvidarme de la que probablemente sea la mejor escena relacionada con el fútbol en la historia del cine. Se puede encontrar en “El secreto de sus ojos”, la cinta argentina de dos mil nueve ganadora del Oscar a la mejor película extranjera. Se trata de un plano secuencia de cinco minutos en el que el protagonista encuentra y persigue a un criminal en un estadio de fútbol durante un partido. Así que os dejo hasta el mes que viene con esta demostración de cómo hacer cine: El secreto de sus ojos – Plano secuencia.
Cita del mes:
[Hablando sobre El Monje]
Doc: Al parecer mató a veintitrés personas con sus propias manos.
Danny Meehan: Tal vez debería aprender karate.
Doc: Eso ocurrió antes de que empezara con el karate.
(Mean Machine, 2001)
Recomendación del mes: Evasión o victoria (John Huston), 1981