jueves, 24 de julio de 2008

Magnolia

El otro día mencioné esta película. La verdad es que hay mucha gente que no la ha visto y, de los que la han visto, yo diría que el 50% no la soporta y el 50% está loco por ella.

Sinceramente me parace que todo el mundo debería probar. Las películas extremas siempre valen la pena. O descubres una joya, o te puedes cagar en el que te la recomendó por su mal gusto.

De todas formas, para ejemplificar la en este caso delgada línea que separa al narcisista-pretencioso-aburrido del genio, comparto con vosotros la secuencia de créditos con la que se abre la película (aunque realmente antes haya una introducción). Estoy seguro de que con esta presentación de personajes en siete minutos podéis haceros a la idea del resto de la película.

Por cierto, antes de que llegue alguna protesta. siento tener que ponerla en inglés pero ya sabéis que el Youtube no da tanto juego en español.



"It's not what you deserve but what you take" (Tom Cruise dixit)

miércoles, 23 de julio de 2008

Ricardo H. Añil (2008)

La rutina no es mala. Me gusta la rutina. La rutina es buena. Lo que pasa es que sufre un flagrante caso de mala prensa. Es una de esas palabras que no contienen una maldad o bondad intrínseca pero, nadie sabe porqué ni por quién, al final todo el mundo la teme o la desprecia.

Yo adoro la rutina. No tanto en lo que a la mía se refiere, sino a la ajena, a la que me tiende en bandeja conocer a los demás sin tener que pedirles permiso. La rutina ajena es una fuente de información y recursos interminable. Le permite a uno formar parte de la vida de un extraño.

Por ejemplo sé que los martes y los jueves me tengo que levantar a las 7:45 para ducharme, tomar un café, vestirme y esperar junto a la puerta a las 8:19. Hoy, por ejemplo. Martes. 8:19.

Así me aseguro escuchar los pasos que sobre mi cabeza recorren un pasillo especular al mío hasta detenerse justo en donde yo estoy. Ahí está. Se abre su puerta. Se cierra su puerta. Llaves. Se abre mi puerta. Se cierra mi puerta. Silbidos que llegan por las escaleras. Llamar el ascensor, siempre después. Marcando los tiempos. El haz de luz que sube frente a mí. Puerta. Aseguro que cada uno de mis pelos ocupa su lugar. Puerta. Haz de luz que baja. Puerta.

- Buenos días.

Sonrisa. Carraspeo.

- Buenos días.

Y durante 12 segundos, tres pisos, 9 metros, compartimos un pequeño espacio y respiramos el mismo aire. El mismo aire sale de uno para entrar en el otro.

Sonríe. Siempre sonríe. ¿ME sonríe?

Parada brusca.

Puerta.

8 pasos hasta la salida. Como siempre hay que conseguir darlos más rápido que ella para poder abrirle la puerta. Pero antes ha habido que sostenerle la otra. Y no se puede correr. Sería ridículo, desesperado. Por suerte tiene las piernas pequeñas. Pero eso es bueno. Es decir, todo en ella es pequeño. Pero proporcionado. Bueno, pequeño… normal. No es una enana. Es pequeña, frágil. Es pequeña. Perfecta. Es...

- Gracias. Que tengas un buen día.

Y ya estoy otra vez en la calle a las 8:22 de la mañana sin nada que hacer y ningún sitio a donde ir.

Puerta.

Ascensor.

Todavía puedo respirarla.

Parada brusca.

Llaves y puerta.

Fuera la chaqueta.

Sofá.

lunes, 21 de julio de 2008

Citas memorables IV

Si es que no tengo tiempo, no me quedan ganas o cualquier otra excusa que se os ocurra (que no sea "no soy capaz", por favor). No dedico al blog el tiempo que sería necesario para que realmente valiera la pena o, al menos, se acercara a lo que originalmente estaba previsto en la mente de su autor.

En fin, para compensar un poco a los visitantes mientras sigo disimulando y llenando espacio con irrelevancias como otro fragmento memorable de la historia del cine, os remito a un blog altamente recomendable. Desde hoy lo podéis encontrar en primer lugar en la lista de blogs y realmente, si tenéis tiempo, no dudéis en leer todos sus posts. Os aseguro que os vais a enganchar y, si no es así, sentíos culpables porque será demérito vuestro. Por favor una respetuoso enarcamiento (ya sé que esta palabra no existe, gracias) de ceja de bienvenida para el Escritor de mierda. Del que me permitiré adelantar una cita:

"Hay ciertas cosas que nos definen como especie (me refiero a los humanos en general, no sólo a los gallegos)."

Y ahora un par de joyitas de esa obra maestra que para muchos es una oda narcisista, pretenciosa y aburrida mientras que para mí es un torrente de genialidad y maestría que, entre otras cosas, tiene la virtud de demostrar que a Tom Cruise no se le olvidó ser un buen actor a los 3o años, simplemente se volvió idiota y avaricioso.

"Tengo mucho amor que dar, pero no sé dónde colocarlo"
"Puede que hayamos acabado con el pasado, pero él no ha acabado con nosotros"


Magnolia, 1999.

viernes, 18 de julio de 2008

¿Cuánta belleza se necesita para generar belleza?

Mirad este rostro:



¿Es bonito? Supongo que la respuesta más cabal es "sí, pero tampoco nada del otro mundo". Pues bien, ese rostro pertenece a Pattie Boyd. ¿Y qué tiene esta señorita de particular para merecerse una foto en mi blog? Pues, básicamente, ser la demostración física de que el término musa no es solo una excusa para los bloqueos de los artistas vagos. Ahí donde la veis, esa moza consiguió que en apenas tres años se compusieran pensando en ella "Something" de su por entonces marido George Harrison y "Layla" de Eric Clapton, el tipo por quien le abandonaría.

Y a todo esto quiero aprovechar también este momento para hacer cierta apología del que, desafortunadamente, ha pasado a la historia como el cuarto Beatle. Digamos que esta banda se divide en dos parejas. Por un lado están los chupacámaras John&Paul/Paul&John. Que cada uno elija el orden apropiado. Su hegemonía es difícilmente discutible. Compusieron la mayor parte de las canciones del grupo al igual que fueron las principales voces del mismo. Además su carrera en solitario tras su ruptura también merece mayor atención. Respecto a la pareja de segundones, cada cuál puede tener su opinión. No obstante parece que Ringo, por ser tan feo e histriónico (además de por actuar como cavernícola en una terrible película que desafiaba las leyes de la ciencia haciendo convivir al hombre y a los dinosaurios), se ha acabado ganando el puesto de tercer Beatle. Es por ello que mi venerado George Harrison, el hombre discreto, barbudo y espiritual se quedó a la cola de los demás.

Pues bien, hay una serie de razones por las que yo prefiero mantenerme al margen de ese orden establecido y sentir una especial debilidad por George. Las razones pueden ser varias y, obviamente todas ellas subjetivas y muy discutibles:

- precisamente por la discreción que le caracterizó le da para mí un especial interés. Parece como que no necesitaba destacar sobre sus compañeros. Emanaba seguridad en sí mismo y parecía estar un poco al margen de la locura Beatle. No sé, como si simplemente pasara por allí, consciente de que no era más que una etapa más en su vida.

- por el sorprendente número de ocasiones en las que en mi adolescencia se me comparó físicamente con él en su juventud (bueno sí, podría ser peor, ahí está Ringo).

- porque en general nadie le destaca, y siempre mola alinearse con los débiles e ir a contracorriente.

- porque compuso tres de las que, para mí, estarían sin duda en la lista de mejores canciones de los Beatles: la ya mencionada Something, la buenrollera Here comes the Sun y la que para mí es su obra maestra y no llegó a destacar hasta que el grupo se escindió y la hizo suya, While my guitar gently weeps.

Y como homenaje a George Harrison y a esta, para mí, joya musical, compartiré con vosotros cuatro versiones de la misma a lo largo de los años. Para aquellos (supongo que todos) que no quieran tragarse 4 veces la misma canción, recomiendo ver la tercera opción.

Versión de los Beatles (Muy blandita para mi gusto)



Versión de George Harrison en solitario. Queda claro de quién era y quién sabía cómo hacerla sonar.



Versión de George Harrison, Ringo Starr, Eric Clapton, Phil Collins y Elton John. Ahí queda eso. (Y no es por desmerecer al homenajeado del post, pero anda que no se le ve sufrir tocando el solo con Clapton...)



Versión de Eric Clapton, Paul McCartney y Rigno Starr en el concierto homenaje a George tras su muerte.
(Para quien esté pensando "¿Qué demonios hace ahí atrás George con 20 años tocando la guitarra tras su funeral?" aclarar que ese es su hijo).




Y recuperando las viejas costumbres, buen fin de semana a tod@s.